Videojuegos olvidados

Un fascinante viaje al centro de la historia del entretenimiento electrónico, en tu propio idioma.

THE DARK HEART OF UUKRUL. Año: 1989. Casa: Brøderbund.

Predator

The Dark Heart of Urkullu

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La banda

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There is a thin blue zzzzzz

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El combate - ¡vamos, Patxi!

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El épico final contra el Urkullu

Un grandísimo, original y muy meritorio videojuego de rol, todos los adjetivos son pocos para The Dark Heart of Urkullu ("El oscuro corazón de Urkullu"), el primer y hasta la fecha único programa de ordenador inspirado en la mitología vasca.

Esto evidentemente es una broma por el parecido entre el "Uukrul" del título y "Urkullu", lendakari y diputado de la cámara vasca desde los años 80, así que no prestaremos más atención a este detalle que no aporta nada a la memoria del Dark Heart of Urkullu.

Una muestra de la ya mencionada originalidad del Urkulllu se hacía patente nada más empezar por su método para la creación de personajes, que se llevaba a cabo a través de un cuestionario, una idea que ya estaba presente en la serie Ultima, y que años más tarde se copiaría en algunos Elder Scrolls y también en los Mount & Blade.

Hay que decir, sin embargo, que la generación de los personajes dejaba bastante que desear, sobre todo por el límite de once caracteres que imponía el juego a la hora de introducir los nombres de los personajes recién creados, o sea que si alguno tenía pensado ponerse de nombre 'Patxi Bengoechea' o 'Joseba Gorrochategui' pues despídete. Un grave fallo sin duda.

Para acabar de arreglarlo el juego tampoco tenía eñes, o sea que en vez de "Iñaki" te tenías que poner "Inaki". En fin, lamentable.

Dicho esto el Dark Heart of Urkullu era un videojuego vasco vasco, lo que se dice vasco pero de ley, con todas sus letras (o casi), el RH negativo y la sustancia vizcaína.

Urkullu heroes

Los personajes de la aventura de rol o RPG del Dark Heart of Urkullu eran fijos y eran un leñador (El Patxi), un caballero (Joseba), un cura (Gorka) y una bruja (El Inaki) - entre paréntesis he puesto los nombres por defecto que yo siempre usaba.

El Euskadi místico de Dark Heart of Urkullu estaba poblado de monstruos como perros, lobos, ratas gigantes, murciégalos murciélagos, esqueletos gigantes, y unos pequeños humanoides que no hace falta ser un lince para ver que eran los españolazos maketos.

Lo que no sabían es que el Patxi era de Bilbao y a la que se le cruzaba un cable alguno se llevaba una buena hostia.

El juego evidentemente estaba en inglés, pero por una cuestión de lógica proyección internacional y viabilidad comercial.

En realidad, el Oscuro Corazón de Urkullu era un videojuego profundamente vascuence. Criptovascuence en ocasiones, pero siempre vascuence, indudablemente vascuence.

Su sistema de magia, sin ir más lejos. Para lanzar un conjuro había que combinar fonemas en apariencia inconexos. Pero sólo en apariencia, porque para cuando el jugador por fin podía lanzar bolas de fuego ya estaba chapurreando el euskera.

Es más, el mundo de mazmorras subterráneas que recorríamos en nuestra búsqueda era un fiel retrato de la Vizcaya de los años 80, mientras que el juego en sí, lo que es la trama, capturaba con fidelidad en todos sus diversos matices la grandeza intrínseca del ethos vizcaíno.

Dicho esto, el resultado comercial de este juego fue lamentable, y hasta se canceló la trilogía planeada: The Dark Heart of Arzalluz y The Dark Heart of Anasagasti, aunque se rumorea que eso fue cosa del PNV, que no le gustaba nada la idea de este juego, y mucho menos la idea de ver este juego convertido en serie, pero como he dicho, son sólo rumores.

De todos modos, en Euskadi este juego sí fue un bombazo, y también en otros puntos de España.

Todo el mundo parecía estar de acuerdo que, aunque los gráficos eran un poco como de Vizcaya en los años 80, el resto del juego, entendiendo por resto el diseño de las mazmorras, los acertijos y los combates, estaba bastante bien.

E incluso algo mucho más difícil de conseguir, toda la crítica parecía coincidir en que la tensión narrativa de The Dark Heart of Urkullu aumentaba visiblemente a medida que nos acercábamos al palacio de Ajuria Enea.

Y de repente Urkullu.

En los tiempos en los que se estrenó este juego, queriendo ser lendakari en lugar del lendakari.

Nadie que se haya enfrentado al malvado final de Dark Heart of Urkullu puede olvidarlo, es uno de esos recuerdos que marca la historia de los videojuegos, y que incluso ya se recoge en el actual mythos euskaldún.

CÓMO JUGAR HOY A THE DARK HEART OF URKULLU:

Ni idea pero si quieres ahorrarte la pasta puedes ir a Bilbao, siempre tienen este juego puesto en el Museo Guggenheim para que se pueda jugar, es un poco como el juego nacional vasco.

"... and true Master of Magic."

2026, Carlos Miguel Ruiz

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