Videojuegos olvidados

Un fascinante viaje al centro de la historia del entretenimiento electrónico, en tu propio idioma.

Protagonizado por el minero Willy

Presentación de "Manic Miner"

La primera caverna

"La caverna central"

... y así sucesivamente...

"La decimosexta caverna"

MANIC MINER. Año: 1983. Casa: Bug-Byte.

Desde su primera encarnación en 1958, en las ondas vacilantes de un osciloscopio, el concepto de videojuego ha sido medio y vehículo para todo tipo de mensajes e ideologías, y que conste que no digo esto para censurarlo, ni mucho menos.

Al fin y al cabo, es imposible establecer un orden lógico entre un grupo de unos y ceros sin deslizar pequeñas pistas sobre lo que uno piensa por ejemplo de la cuestión del aborto.

Ejemplos hay muchos, desde luego, ya que por desgracia en muchas ocasiones los videojuegos están al servicio de una causa, y no necesariamente la de divertirnos.

Sin embargo, si ha habido alguna vez un videojuego especialmente rastrero en este sentido ese fue sin duda Manic Miner, un panfletario programa creado por Bug-Byte en 1983 bajo la influencia de los elementos más trasnochadamente ultraderechistas del Reino Unido de por aquel entonces.

MANIC MINER

¿Pero cómo se las arregló Manic Miner (en castellano "Minero Maníaco") - en principio un mediocre videojuego de plataformas con a priori pocos números para sobresalir en nada - para sacudir en 1983 los cimientos económicos más básicos del Reino Unido?

El minero maníaco

Apasionadamente thatcherista, bajo la aparente cordialidad de sus gráficos como de preescolar con retrasos se escondía uno de los videojuegos más crueles y reaccionarios de todo el catálogo de Spectrum.

La aparición de un programa informático de tales características en la ya de por sí convulsa sociedad inglesa de principios de los 80, como no podía ser de otra manera, causó una grave y profunda sacudida.

Y mientras las publicaciones de videojuegos controladas parlamentariamente por los Tories saludaban los siete colores de Manic Miner y le dedicaban crónicas enteras a su sincopada musiquilla, los boletines mineros de la época no podían dejar de recoger la justa indignación de todo un colectivo.

En sus, no sé, cuarenta líneas de código que podría tener el juego, ni una sola mención al grisú, ni a los derrumbes de galerías, ni a los exiguos salarios, ni a la precariedad laboral, ni a la baja de algún amigable compañero atrapado bajo un par de vigas y una más puesta así un poco de lado...

No, nada sobre las duras condiciones laborales que tenían que soportar los pobres mineros. En su lugar un bonito mundo de colores con ositos de gominola saltando en plan julay.

Aquello era un choteo y, como consecuencia, la sociedad minera británica no tardó en movilizarse en contra de Manic Miner.

La sociedad minera inglesa no tardó en movilizarse contra "Manic Miner"...

Al principio las protestas no llegaron a aflorar a la superficie como quien dice, pero el manifiesto rencor hacia el videojuego del Minero Maníaco fue uno de los detonantes de la gran huelga minera de 1984 en el Reino Unido, como así han podido reconocer ya historiadores sociales de la talla de St. & Hutchinson y etcétera.

Lo que de todos modos sí es cierto es que en las primeras mesas de negociación de dicho conflicto hubo palabras muy duras en torno a Manic Miner, e incluso un ministro del gobierno de Margaret Thatcher llegó a colar una captura de pantalla del juego para ilustrar la posición de su gobierno respecto al conflito.

Pero lo peor y quizá lo más triste del caso es que nunca nadie de Bug-Byte salió a negar que su videojuego fuera un intento de ridiculizar las exigencias de los sindicatos del carbón y de socavar el movimiento obrero y, con el tiempo, de acabar con la lucha por los derechos de sus trabajadores.

Margaret Thatcher DOES Manic Miner!

El autor material de Manic Miner, un joven e ingenuo programador de nombre Matthew Smith, terminó desentendiéndose de la empresa tras sentirse literalmente estafado, e intentó compensar luego a los mineros haciendo una continuación llamada Jet Set Willy, en la que se metía con la Jet Set, pero en el fondo era muy tarde y el daño ya estaba hecho.

Dolorosamente consciente de ello, Smith acabó entregándose a la bebida y a las fiestas toga, y luego se hizo hippy en Holanda y yo qué se más man, que este tio era la wea.

This was the story of Manic Miner, muy seguramente uno de los videojuegos más odiados de su tiempo, y de cualquier otro.

CÓMO DESCOJONARSE HOY MISMO DE LOS AVANCES Y LAS CONQUISTAS SOCIALES JUGANDO A MANIC MINER:

Si eres el tipo de persona - probablemente joven e inconsciente - al que le importan un carajo la lucha de clases y los derechos sociales, y que además desconoce lo mucho que cuesta arrancar un trozo de carbón o lo que sea de las entrañas de la tierra (yo personalmente no tengo ni puta idea), tal vez estés interesado en un remake en Flash de Manic Miner, que entre la retrogradez y the retrogamez tampoco va mucho.

REMAKE EN FLASH DE MANIC MINER.

2009, Carlos Miguel Ruiz

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